Ni nativos ni inmigrantes: llamadles náufragos digitales
Ni nativos ni inmigrantes: llamadles náufragos digitales
Nativos digitales ha sido quizás la denominación que más ha cautivado en la descripción de los jóvenes nacidos tras los 90. A partir de esa metáfora pensada a comienzos de este siglo, ríos de tinta se han escrito. Sin dudas, Marc Prensky dio en el clavo, cuando denominó de esa manera a los nacidos en un mundo ya digital. Pero también es cierto que ésa es una forma de categorizar que levanta dudas, suspicacias, adhesiones y rechazos. De hecho, para muchos analistas, agranda indebidamente una brecha generacional con los adultos, y especialmente: atemoriza a los docentes quienes se sienten en desventaja frente a las habilidades digitales de sus alumnos.
Nativos Digitales
Recientemente Javier Velilla dedicaba en su blog varias entradas a los Nativos Digitales y en ellas recordaba que:
“Hace unos meses el consultor creativo y estratégico experto en el mundo de los jóvenes, Jeroen Boschma (2008), retomaba este análisis en su libro Generación Einstein. En su opinión, las personas que nacieron después de 1988 forman parte de una generación de nativos digitales que “les ha dotado de una manera de procesar la información más cercana a Einstein (creativo y multidisciplinar) que a Newton (racional, lógico y lineal)”. Es decir, determinados elementos compartidos definen unos principios comunes sobre la visión de la vida, el contexto y, por supuesto, los valores”.
Sin embargo, hay un aspecto que valdría la pena repensar acerca de estas denominaciones, y es el hecho de que esos nombres no dejan de poner el acento en forma casi única, central y categórica en el contexto tecnocultural (digital) de nacimiento dejando por fuera otras aristas que hacen a la cuestión generacional. ¿Determinismo tecnológico? Mmmmhh…
Lo que no hemos tomado en cuenta al aceptar como válida esta definición (reconozcamos acertada en buen parte en su descripción de lo fáctico en torno a estos jóvenes) es que, aceptarla, implica a la vez, estar de acuerdo con la idea de que estos jóvenes son así básicamente por la tecnología y no por otras variables, entre ellas su generación precedente y su contexto vincular (con los otros y con las máquinas).
Nativo Digital es considerado aquel que ha nacido y crecido en un entorno digital y esa variable es tomada casi como la única determinante en su subjetivación y “elección” de forma de vida. Sin embargo, no deja de reconocerse que hay jóvenes, que a pesar de su pertenencia generacional, no son “digitales”. Nadie discute el indudable “parecido del hombre con su tiempo”, pero éso sólo no alcanza para definir subjetividades. Lo dice quien cree en ellas fuertemente y acepta que estas generaciones son diferentes (en algunos aspectos) a anteriores. Lo dice quien ha tenido la suerte de recorrer partes del mundo discutiendo sobre ello. Pero también lo dice quien, en su día a día, lidia en la consulta con la repetición de estructuras familiares y esquemas repetidos que provienen o bien de los genes o bien de su aprendizaje en el ambiente familiar y vincular.
Wikipedia dice que: “A digital native is a person who has grown up with digital technology such as computers, the Internet, mobile phones and MP3“.
Wikipedia dice con qué ha crecido esta generación y no con quién, y esto no es un dato menor a la hora del análisis de qué queremos decir cuando hablamos de nativos digitales. Caemos una y otra vez en la trampa de poner en manos de la tecnología nada más y nada menos que el futuro. En algún sentido, cuestionar esto me acerca (a pesar de tener ciertas diferencias) a la postura del excelente y amplio informe Jóvenes y Cultura Messenger coordinado por Angel Gordo Lopez, donde, entre otras cuestiones, se critica la naturalización de la relación jóvenes-computadoras.
Un referente en la cultura digital como lo es Juan Freire escribe en su blog, a propósito de los nativos digitales que:
“Palfrey discute en su blog las dificultades que presenta la definición e identificación de los nativos digitales con respecto a otros colectivos demográficos, geográficos o culturales y propone algunos criterios para su definición. La edad, la pertenencia a una generación cronológica, no es un factor suficiente ni que identifique las razones últimas de la pertenencia de una persona a esta categoría (negritas mías):
- Not all people born during a certain period of history (say, after the advent of BBSes) are Digital Natives. Not everyone born today lives a life that is digital in every, or indeed any, way. For starters, only about 1 billion of the 6.7 billion people in the world have regular access to the supposedly “World Wide Web.” In other cases, young people we are meeting choose to have little to do with digital life.
Juan Freire reafirma que ni el contexto tecnocultural, ni la edad, definen por sí solos la llamada digitalidad. El hábito no hace al monje y la conectividad no construye per se la llamada Generación Einstein, la misma a la que Nicholas Carr ataca por su estupidez googlena. Como también señala John Palfrey quien está a cargo del Berkman Center of Internet and Society, hay nativos digitales que no son digitales e inmigrantes digitales con comportamientos digitales envidiables para un nativo.
Adolfo Estalella ha dedicado también una entrada a esta cuestión en su blog recordando que fueron dos: Digital Natives, Digital Immigrants y Do They Really Think Differently? los escritos de Marc Prensky que fueran seminales para la comprensión de este fenómeno social, mientras toma una postura contraria a esta denominación que entiende no adecuada y fracturante del diálogo intergeneracional.
Debemos entonces continuar describiendo y buscando parecidos y diferencias y sobre todo razones para ser digital o inmigrante más allá de la fecha de nacimiento.
El último estudio llevado a cabo en Argentina sobre este tema, estuvo a cargo de dos señales de televisión infantil y abunda en detalles sobre las características de esta generación y su relación con la tecnología.
Las conclusiones surgieron después de consultar nada menos que a 3.000 chicos de entre 7 y 15 años, de clases media y media alta, entre los cuales (prestemos atención) el 53% dijo que no podría vivir sin televisión, 48% sin la computadora, 37% sin Internet, 35% sin celular, 34% sin videojuegos y 30% sin equipo de música.
Descubrimos o más bien confirmamos, a través de este estudio que los llamados nativos digitales no pueden vivir sin sus tech devices, pero nada se dice allí de sus padres, abuelos, hermanos o amigos. ¿Podrán vivir solos aunque hiperconectados? ¿Qué fantasía robinsoncrusoniana digital se esconde detrás de todo esto? ¿Por qué solemos omitir ese aspecto en nuestras discusiones?
Sabemos por experiencia que navegan solos. Son la Generación de la Red, de la Interactividad, del Downloading, del Instant Messaging, del MSN, pero sobre todo son la Generación del Naufragio. Nos han dicho que parece ser que la modernidad se hundió y con ella han perecido ideales, referencias, buques insignia y…capitanes. Estos jóvenes han aprendido a navegar solos porque han quedado solos, porque los hemos dejado solos (náufragos tecno-dependientes), mientras naturalizamos cómodamente su relación con las computadoras y nos abstenemos de influir en sus vidas. Son nativos digitales que se han echado a la mar sin rumbo, ni capitán, con sus rudimentarias herramientas como guías para el océano infotoxicado, en buena medida porque la generación anterior se ha abstenido de participar y eso ha generado una relación con la tecnología muy cercana. Si no consideramos esto a la hora de pensar en nativos o inmigrantes, poco comprenderemos acerca de las similitudes y diferencias inter e intrageneracionales. El Informe Generaciones Interactivas en Iberoamérica confirma todo esto con datos de siete países. Ni padres, ni docentes participan activamente en la guía de estos jóvenes por el mundo de la web. Muchos ni siquiera saben qué hacen sus hijos cuando están frente a la computadora.
Fuente: https://www.robertobalaguer.com